Morfología de un aullido
Lo nuestro terminó en un grito. Y no era de sorprenderse puesto que todo lo que tenía que ver con el Dr. Viel, en este momento apenas el joven Günter Viel, pasante de medicina, hoy en día una eminencia en cardiología, todo lo que giraba entorno al Dr. Viel en esa época – cuando era todavía mi novio y no un viudo de 59 años- eran alaridos pulmonares y agudas quejas. Al joven Günter se le había metido en la cabeza revolucionar la medicina, razón por la cual me tenía tan abandona y poco contenta, le había dado por enfrascarse en un estudio preciso de los gritos de pacientes del hospital general como forma de evaluar tanto la proveniencia del dolor como el grado de sufrimiento del mismo. Sobra decir que el único logro del estudio fue atraer miradas suspicaces de sus colegas y luego un descarte total de semejante escala de medición. Como colateral, hubo también una fuerte afectación del oído derecho del Dr. Viel que nunca le permitió recuperar por completo su capacidad de audición. E...