La corte de los venenos

La marquesa de Brinvilliers subió al caldazo. Con su pelo lacio y rubio y sus ojos azules y sus labios de fresa, le fue difícil a la concurrencia, normalmente despiadada, hacer uso de las verduras podridas que habían traído para la ocasión. La marquesa conservaba un aire infantil por lo que era penoso creer que hubiese envenenado, a sangre fría y a lo largo de varios años, a los enfermos de la caridad, a su padre y a sus dos hermanos. Agitó su melena libre de pelucas y tomó la palabra. El pueblo, debajo, enmudeció para escucharla: “Yo, Marie Madeleine Marguerite d’Aubray, hija d’Antoine Dreux d’Aubray, teniente civil del Chatelet de Paris, Marquise de Brinvilliers, me arrepiento. Hoy me juzgan y hoy me matan porque alguna cabeza ha de caer y mientras yo muero la nobleza queda impune, lejos de la justicia, en la corte que se pudre con el veneno de las envidias. Así, muero por todos, arrepentida y entregada a Dios” Los que miraban la ejecución, dudaron en aplaudir el discurso de tintes insurgentes. Tampoco les dejaron el tiempo de decidirse que la pequeña marquesa ya se había arrodillado y el verdugo había dejado caer su espada sobre el fino cuello blanco. Un solo tajo. Limpio y eficaz. Sin sangre. La cabeza tardó un minuto en desprenderse del cuello y el público estalló en vitoreos. Las palabras de la marquesa quedaron atrapadas en el mismo canasto que su noble cabeza. El público, entre otras cosas, no tiene memoria.

Comentarios

Anónimo ha dicho que…
...hoy recorde lo que sentí al tocar una guillotina hace unos meses. Después de leer el cuento, volví a sentir la carne de gallina.
Un abrazo doble. :)
Flexis ha dicho que…
Yo no me acuerdo...

Sin embargo estoy seguro de que el verdugo tiene en la memoria los rostros y las últimas palabras de todos a quienes ejecutó...
Vedril ha dicho que…
A lo mejor el verdugo recuerda las palabras de Marie, a lo mejor ya las habia escuchado antes. Lo cierto es que el unico intocable por la nobleza era él, quien al final del día limpiaba sus actos con sangre.

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